El miedo a encontrarte contigo misma

terapia paz mental

Hay una paradoja que observo con frecuencia.

Muchas personas desean sentirse mejor, encontrar paz, resolver conflictos o cambiar aspectos de su vida. Sin embargo, cuando llega el momento de mirar hacia dentro, aparece el miedo.

Es un miedo silencioso que pocas veces reconocemos.
Porque solemos pensar que lo que nos asusta está fuera: los problemas, las pérdidas, los conflictos, la incertidumbre o las circunstancias que vivimos.
Pero ¿y si lo que realmente nos asusta es lo que podríamos descubrir sobre nosotros mismos?


Mirar hacia fuera es más fácil


Cuando algo nos hace sufrir, nuestra atención suele dirigirse inmediatamente al exterior.
Pensamos en lo que hizo o dejó de hacer otra persona.

Pensamos en la situación que nos preocupa.

Pensamos en aquello que creemos que debería cambiar para poder sentirnos mejor.

Y, sin darnos cuenta, pasamos gran parte de nuestra energía intentando gestionar lo que ocurre fuera de nosotros.

Sin embargo, hay preguntas que permanecen esperando.

¿Qué estoy sintiendo realmente?

¿Qué significado tiene esta situación para mí?

¿Qué parte de mí se activa cuando ocurre esto?

¿Qué necesidad no estoy escuchando?

Estas preguntas nos acercan a nuestro mundo interior.

Y ahí es donde muchas veces aparece el miedo.


¿Por qué nos da miedo mirar dentro?


Porque creemos que encontraremos dolor.

Porque pensamos que descubrir determinadas emociones nos hará sufrir más.

Porque nos hemos acostumbrado a evitar ciertas preguntas.

Porque nos resulta más cómodo distraernos, ocuparnos de todo y de todos, que detenernos a escucharnos.

A veces tememos descubrir nuestra tristeza. O nuestra rabia. O nuestra sensación de vacío. O nuestras inseguridades.

Pero hay algo que he aprendido a lo largo de los años. Lo que evitamos no desaparece. Permanece esperando a ser escuchado.


Lo que encontramos dentro no siempre es lo que imaginamos


Muchas personas creen que si miran dentro de sí mismas encontrarán oscuridad.

Sin embargo, cuando se permiten hacerlo con honestidad y sin juicio, suelen descubrir algo diferente.

Descubren heridas, sí.

Descubren miedos, sí.

Pero también descubren recursos que no sabían que tenían.

Descubren fortaleza.

Capacidad de adaptación.

Sensibilidad.

Sabiduría adquirida a través de la experiencia.

Y, sobre todo, descubren que son mucho más que sus problemas.


El verdadero encuentro


Mirar dentro de uno mismo no consiste en analizarse constantemente ni en buscar defectos.

Tampoco consiste en quedarse atrapado en el pasado.

Para mí, mirar dentro significa desarrollar una relación más honesta con uno mismo.

Es dejar de huir.

Es aprender a escucharse.

Es atreverse a observar aquello que sentimos sin necesidad de rechazarlo.

Porque solo aquello que podemos mirar con conciencia puede transformarse.


Atrévete a mirar dentro de ti


Mi lema nació de una experiencia personal y de una convicción que se ha ido fortaleciendo con el tiempo.

Durante años busqué respuestas fuera.

Como muchas personas, pensaba que la solución estaba en encontrar la decisión correcta, el camino correcto o la certeza absoluta.

Hasta que comprendí que había una invitación más profunda.

La de detenerme y escucharme.

La de atreverme a mirar dentro de mí.

No para encontrar perfección.

No para eliminar todos mis miedos.

No para tener todas las respuestas.

Sino para descubrir quién soy más allá de ellas.

Porque cuando dejamos de huir de nosotros mismos, ocurre algo curioso.

Lo que parecía una amenaza empieza a convertirse en una oportunidad.

La oportunidad de conocernos mejor.

De vivir con más coherencia.

De relacionarnos de una manera más auténtica con nosotros mismos y con los demás.

Y quizá descubramos que aquello que tanto temíamos encontrar dentro de nosotros no era el problema.

Quizá lo que estaba esperando era ser visto, comprendido y acogido.


Una pregunta para mirar dentro de ti


Te invito a detenerte unos minutos y preguntarte:

¿Qué aspecto de mí mismo estoy evitando mirar en este momento de mi vida?

No hace falta responder inmediatamente.

A veces, el simple hecho de hacerse la pregunta ya es el comienzo del camino.

Atrévete a mirar dentro de ti.

Quizá descubras que eres mucho más de lo que creías.


Eva Cuenca

Psicóloga

Atrévete a mirar dentro de ti.